Psicopedagogía de adultos y tercera edad

De todo quedaron tres cosas:

la certeza de que siempre estaba comenzando,

la certeza de que había que seguir

y la certeza de que sería interrumpido

antes de terminar

 

Hacer de la interrupción un camino nuevo,

hacer de la caída, un paso de danza,

del miedo, una escalera,

del sueño, un puente,

de la búsqueda, un encuentro.

Fernando Pessoa.

 Adulto: Del latín “adultus” que es el participio pasado de “adolecere” que significa crecer, desarrollarse, en otros términos, el que posee prudencia, sensatez. Tratando de llegar a una definición se podría decir que  es aquella persona que, además de haber llegado a su máximo desarrollo o crecimiento,(biológicamente hablando) evidencia  un nivel de autonomía consagrado por su experiencia individual y colectiva dentro de una sociedad concreta y en relación a la clase social a la que pertenece.(Ovide Menin).

La Psicología evolutiva, hoy , divide a la adultez en cuatro etapas:

-Adulto joven (25-30años)

-Adulto medio (30-50 años)

-Adulto mayor(50-65años)

Adultez tardía(65-80años) Antes considerada vejez o “tercera edad”

Hoy agregamos una nueva categoría frente al aumento de las expectativas de vida que es la “cuarta edad” que comienza después de los 80 años.

De esta manera la adultez es considerada la etapa evolutiva más larga, dónde se producen cambios constantes que van modificando el aprendizaje. Un aprendizaje que se extiende durante toda la vida y que desde la psicopedagogía es nuestro objeto de estudio.

Si se toma el primer período (25 a 30 años ) es importante tener en cuenta que las edades no son límites determinantes dado que hoy la adolescencia se ha extendido  debido a causas socioeconómicas que no voy a profundizar en este artículo. Pero sí es conocido que en este momento de la vida es donde el criterio de realidad  hace ver la vida sin la idealización del período adolescente, hay una búsqueda laboral que ayude a sustentar económicamente la independencia buscada y surge la  necesidad de formar pareja y una familia lo cual aportará al joven la madurez psicobiosocial. En esta etapa el aprendizaje es óptimo dado que su posibilidad de adaptación es muy buena y sólo podrá afectarlo un bloqueo psíquico u orgánico.

En este mundo globalizado el joven está más expuesto a las presiones laborales y sociales que exigen  mayor capacitación dado que es frecuente el cambio de trabajo porque ya se ha perdido la perdurabilidad en el empleo de otras épocas. Debido a ello, deberá especializarse cada vez más y ante estas exigencias, pueden surgir dudas y necesitar una reorientación vocacional –ocupacional o tutoría para sus investigaciones en otras carreras o dificultades frente a nuevos conocimientos.

También hay una franja de jóvenes que no han terminado sus estudios y que, presionados para encontrar trabajo, se ven obligados a cursar en escuelas para adultos que, en la mayoría de los casos funcionan en ámbitos preparados para niños con lo que ello implica: falta de comodidades y mobiliarios y los maestros/profesores formados para  alumnos de otra etapa evolutiva, tratando de uniformar criterios didácticos para lograr un buen aprendizaje en un adulto que tiene miedo al fracaso y que el tiempo que puede dedicarle  a las clases es reducido. Es un área importante para la intervención psicopedagógica como lo puede ser la educación en las cárceles…la educación para adultos discapacitados….la educación en institutos de menores….

El adulto medio  es un  individuo que puede ver cómo es el curso de su vida: que ya no está al principio del camino y en el mejor de los casos, ve encauzar su vida. Pero se debe tener en cuenta que está en un mundo cambiante y que, en muchos casos, las empresas deciden cambiarlos por gente más joven y así, se encuentran en una sociedad que considera  descartables a los que superan los 35 ó 40 años. Es aquí, donde se puede hablar del concepto de obsolescencia planteado por León Antoine en el año 1973 cuando expresaba que este término implicaba el ”desfasamiento entre las capacidades o conocimientos que  dispone un individuo y las exigencias de la función que ejerce o que supone que debe ejercer” para lo cual, cuando alguien que puede aun ser útil es desechado por otro más “nuevo”, más joven. Los avances tecnológicos obligan a seguir adaptándose a las máquinas que cada día son más sofisticadas y que no dejan fijar los aprendizajes porque cada mañana aparece una con mayor cantidad de funciones y botones. Los talleres de preparación para nuevas posibilidades laborales es una alternativa para este adulto que necesita capitalizar su experiencia y reinsertarse en la sociedad, y además va a tener que afrontar algún deterioro físico (cambios corporales) y el “nido vacío”.

El adulto mayor enfrenta otra crisis: la proximidad de la jubilación y el aprender a manejar un tiempo ocioso, elaborando los duelos de los seres cercanos perdidos pero también la “abuelidad” que insufla generalmente nuevos bríos.  Aparece más intensamente la búsqueda del sentido de la vida, el juicio se hace más reflexivo, hay una visión más espiritual de lo que acaece y el aprendizaje tiende a cristalizarse si no hay una estimulación cognitiva adecuada a través de actividades intelectuales y una vida social activa. En este individuo conviven aspectos sanos y enfermos, limitaciones y posibilidades, pérdidas y recursos.

Hoy se aspira a mejorar la calidad de vida de estos adultos a través de la creación de programas educativos o formativos para la tercera edad. Si bien el sistema nervioso empieza a envejecer como parte del proceso de deterioro, también se conoce que la plasticidad neuronal puede estimularse y los nuevos aprendizajes se producen de manera más lenta pero no pasivamente. Además el imaginario social con sus frases hechas como:”la clase pasiva” no ayuda a cambiar la sensación de “no lugar “para este sujeto.  Y debe luchar por la aceptación social que se torna más difícil por no encontrar su espacio de pertenencia.

La intervención psicopedagógica en esta edad se puede realizar a través de talleres de estimulación cognitiva, a orientar la participación en distintos grupos: abuelos Cuentacuentos, Papelnonos, experiencias teatrales barriales, etc.

En mi experiencia de trabajo en clínicas de rehabilitación con pacientes de esta franja evolutiva, es que hay un abandono por parte de la familia que no acepta el cambio producido por el paso del tiempo o la enfermedad y en algunos casos no dispone de tiempo para atenderlos y los abuelos se abandonan en este tipo de muerte social. He intentado rescatarlos a través del juego, herramienta que un psicopedagogo no debe descartar nunca. Los cambios han sido notables, su ánimo mejora y comienzan a desear la sesión, que en algunos momentos puede ser grupal. En ese momento se dejan de lado las penas, los dolores y comienza un compartir con el otro que le genera grandes satisfacciones. El pensamiento que está cristalizado comienza a activarse y aparecen facultades que estaban adormecidas.

Y llega la Cuarta edad, tiempo en el que cada vez aumentan más los protagonistas.  En los países desarrollados están investigando cómo erradicar la discapacidad, prolongando la salud  a lo largo del tiempo. Y cada vez son más los que se suben al tren de la vida activa y del aprendizaje sin límites. Aquí es importante la acción preventiva que puede ser desempeñada por el psicopedagogo a través de la anticipación de una depresión, desorden psicológico o de conductas adictivas, de preservar el autovalimiento y trabajar con la familia la integración de este adulto en la constelación familiar retrasando la posibilidad de internación en instituciones geriátricas. Para ello es positivo realizar talleres de orientación familiar para que los integrantes de la misma tengan un espacio donde compartir sus miedos, sus dudas y lo más importante: ser escuchados.

Porqué hoy se abre este nuevo camino dentro de la Psicopedagogía?. Porque estamos inmersos en un mundo cambiante, plagado de múltiples aprendizajes formales y no formales, donde la educación es permanente.  La psicopedagogía no escapa a este espiral de cambios y empieza a recorrer nuevos rumbos para poder acompañar a este sujeto que va atravesando cada etapa con nuevos desafíos en la apropiación del conocimiento, con múltiples estrategias que surgen como respuesta a tantos estímulos.

Disciplina amplia si las hay… que nos ofrece la posibilidad de ser enseñante y aprendiente al mismo tiempo porque a medida que efectuamos las prácticas nosotros también  vamos modificando nuestra intervención para poder dar respuesta a los interrogantes que aparecen y que en cada búsqueda se produzca el encuentro con el otro.

La adultez y la tercera y la cuarta edad nos abren una senda nueva que citando los versos de Machado podemos decir:”… Caminante no hay camino…se hace camino al andar. ..”

 Psp. Graciela Carchio

Psp. Del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del HIGA Gral. San Martín de La Plata (Area de Rehabilitación Cognitiva)

Psp. En el Centro de Rehabilitación neurocognitiva y motriz CR- La Plata


am 19.12.2011 um 23:56
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